Bernard-Henri Levy
Traducción de Vartán Matiossián
¿Esta gente es realmente incapaz de comprender? ¿O
simplemente pretenden no comprender?
La ley cuyo propósito es penalizar el revisionismo
negacionista, votada antes de Navidad por el Parlamento francés, no propone
escribir historia en lugar de los historiadores. Y esto es por la sencilla
razón de que esta historia ha sido dicha y escrita, bien escrita, durante largo
tiempo. Esto lo hemos sabido siempre: que, desde 1915, los armenios fueron
víctimas de un intento metódico de aniquilación. Una rica literatura ha sido
dedicada al tema, basada en particular sobre las confesiones de los mismísimos
criminales turcas, empezando por Hoca Ilyas Sami, casi inmediatamente después
del hecho. Desde Yehuda Bauer a Raul Hilberg, desde los investigadores de Yad
Vashem a Yves Ternon y otros, ningún historiador serio tiene dudas sobre esta
realidad o la niega. En otros términos, esta ley no tiene nada que ver con la
voluntad de establecer una verdad de estado. Ningún representante de la
Asamblea Nacional francesa que la votó se vio como sustituto de historiadores o
su tarea. Juntos, sólo intentaron recordar este simple derecho, el de no ser
atacados, y su corolario, el derecho de reclamar reparaciones por esta ofensa
particularmente ultrajante que es el insulto a la memoria de los muertos. Es
una cuestión de derecho, no de historia.