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22.3.11

Reacción frente a la provocación negacionista turca en Francia

Una semana después de la manifestación del 12 de marzo de 2011 que llamó a los senadores a examinar el texto adoptado por la Asamblea Nacional (diputados) el 12 de octubre de 2006 que penaliza la negación del Genocidio Armenio, el Ministerio de Cultura y Turismo turco puso a disposición del público francés, gratuitamente, en el marco del Salón del Libro de París (Parque de Exposiciones de la Porte de Versailles), un libro llamado Esquisse de 2000 ans d’Histoire de la Turquie (“Bosquejo de 2000 años de historia de Turquía”), en el cual el estado turco niega categóricamente, invirtiendo los roles, el incuestionable hecho de la premeditación del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio a principios del siglo XX.
Esta obra oficial, editada por el Ministerio de Cultura y Turismo de la República de Turquía, que retoma las fechas claves desde las invasiones de los hunos hasta la presidencia de Abdullah Gul, pasando por la “Cuestión Armenia de 1915”, fue descubierta por Armen Seropyán en la mañana del sábado 19 de marzo. La información fue confirmada de inmediato por Tigrán Yegavián, quien se quejó ante Charles Aznavour, de visita el mismo día cerca del stand de Turquía.
Como reacción a los términos negacionistas contenidos en la obra precitada [ver el texto más abajo*], y tras un comunicado del CCAF (Comité Central de los Armenios de Francia) denunciando la “provocación” turca, la asociación Nor Serund -Nueva Generación Armenia- de la región Ile de France, el área metropolitana de París, dirigida por Lorís Toufanián y Yeghishé Gorizián, su portavoz, organizó para el día siguiente, domingo 20, una mini –pero fuerte– manifestación frente al stand turco a los gritos de “¡Genocidio Armenio, no, no, no al negacionismo!” frente a un público sorprendido. Se pegaron etiquetas autoadhesivas "Halte au négationnisme" (Alto al negacionismo) sobre las mesas de la muestra, mientras el personal del stand turco se apresuraba en despegarlas, haciendo desaparecer libros y fascículos dirigidos a los visitantes.
La operación, que duró apenas unos minutos, de común acuerdo con el Comisariato General del salón, provocó cierto malestar en el seno de la representación turca, sin que se produjeran actos de violencia, más allá de la verbal de parte de los responsables del stand, quienes dirigiéndose a los visitantes asimismo intrigados tras el paso de Nor Serund, vociferaron hasta decir “si nos quieren, los otomanos pueden volver”.
Jean Eckián

* “Esquisse de 2000 ans d’Histoire de la Turquie”
(Bosquejo de 2000 años de Historia de Turquía)
(pp.116-117-118 : La Cuestión Armenia de 1915)

“. . . [P]ara frenar las numerosas rebeliones que estallaron después de 1890 tras las matanzas de armenios que condujeron al asesinato de varios millares de turcos, el gobierno otomano informó a las personalidades más eminentes de las congregaciones armenias y los diputados armenios que ‘el gobierno va a tomar las precauciones necesarias si los armenios continúan apuñalando a los turcos por la espalda y asesinándolos’. Implicado en varios frentes en la guerra, para el gobierno otomano se volvió urgente garantizar la seguridad en el interior de sus fronteras. Pero los incidentes, lejos de cesar, se multiplicaron, al igual que los asaltos contra mujeres y niños turcos indefensos. Como consecuencia, el gobierno otomano decidió “desplazar” (tehcir, en turco-otomano) a los armenios implicados en las insurrecciones hacia lugares más seguros, especialmente Siria y el Líbano, partes del Imperio otomano. Notemos un punto importante: el término tehcir, de origen árabe, significa literalmente ‘hacer emigrar’, y no tiene en absoluto el sentido de ‘deportación’ o de ‘exilio’. Así, la comúnmente llamada “Ley de tehcir” no era en los hechos más que la “Ley provisoria sobre las medidas a poner en práctica por el ejército para aquellos que se oponen a las decisiones del gobierno durante la guerra”. La protección de la vida y de los bienes de los armenios durante esta etapa de desplazamiento y el cuidado dedicado a su aprovisionamiento en agua, alimentos y alojamiento fueron confiados a las autoridades regionales a lo largo de la ruta de desplazamiento. Se decretó que los armenios desplazados estaban autorizados a llevar sus bienes, y debían tomarse medidas concernientes a sus propiedades, y sometidas a las autoridades pertinentes.
Esta fue una acción penosa pero una medida militar inevitable para el gobierno otomano, involucrado en una guerra mayor. Ninguna potencia en el mundo habría podido quedar indiferente frente a tal situación. El desplazamiento fue decidido igualmente ante la insistencia del general en jefe del ejército alemán. En efecto, una de las razones de este desplazamiento fue evitar un conflicto entre armenios y turcos en Anatolia oriental por el hecho de que los asaltos armenios habían provocado las reacciones de los turcos. No olvidemos que la ley del tehcir fue promulgada en el momento en que las tropas turcas se hallaban en plena batalla de los Dardanelos, una de las más feroces en el frente turco durante la Primera Guerra Mundial. El proceso de desplazamiento fue conducido con éxito, pues la mayor parte de los armenios fue transferida con seguridad a Siria. Obviamente, algunas autoridades locales actuaron de manera irresponsable y algunas bandas atacaron los convoyes para vengarse.
No se puede calificar esto de manera alguna como ‘genocidio’, tal como lo pretenden los armenios. Es cierto que lo sucedido en 1915 fue una historia desgraciada para los armenios. Pero no debería omitirse el sufrimiento de los turcos y otras poblaciones musulmanas de Anatolia debido a las agresiones armenias. En este sentido, turcos y armenios se eliminaron mutuamente.
Otro punto que a menudo se pierde de vista es que las dos naciones habían vivido conjuntamente en paz durante siglos bajo el gobierno otomano hasta mediados del siglo XIX. Desde que las potencias europeas manifestaran sus intereses en la región, la naturaleza de las relaciones entre armenios y turcos tomó un cariz dramático. Si se debiera acusar a alguien, deberían ser a los poderes imperialistas de Occidente, no a los turcos o a los armenios.
Al observar la situación actual de las relaciones turco-armenias, existen innegablemente ciertos obstáculos para la reconciliación y la comprensión de los problemas, y el primero entre ellos es de orden político. Proviene en gran parte de la diáspora armenia, que busca forzar la política de diferentes países, más preocupados por sus asuntos interiores y sus electores que por la cuestión del genocidio armenio, para hacer aprobar resoluciones contra Turquía. Esto sólo conducirá a hacer de este asunto una cuestión política y a cavar la fosa entre las partes que desean una reconciliación. Lo más importante en todo esto es que este proceso ha abierto la vía a una liquidación de la historia. En efecto, las resoluciones adoptadas con respecto al pretendido ‘genocidio’ armenio por ciertos parlamentos de terceros países no constituyen, lejos de ello, una prueba histórica, sino que expresan bien la cuestión delicada de un desacuerdo político. En contra de estas acciones, Turquía usa su poder político, económico y diplomático para prevenir los impactos de tales acciones políticas”.
Traducción de Eduardo Karsaclián

Original francés
"pour contrer les nombreuses rébellions qui éclatèrent après 1890 suite aux massacres des Arméniens qui conduisirent a l’assassinat de plusieurs milliers de Turcs, le gouvernement ottoman informa les plus imminents personnages des congrégations arméniennes et les députés arméniens que « le gouvernement va prendre les précautions nécessaires si les Arméniens continuaient a poignarder les Turcs dans le dos et a les assassiner ». Il devenait urgent au gouvernement ottoman de garantir la sécurité à l’intérieur de ses frontières, étant engagé dans la guerre sur plusieurs fronts. Mais les incidents, loin de cesser, se multiplièrent ainsi que les assauts contre les femmes et enfants turcs sans défense. A la suite de cela, le gouvernement ottoman décida de "déplacer" (tehcir en turc-ottoman) les Arméniens impliqués dans les insurrections vers des lieux plus sûrs, notamment la Syrie et le Liban, parties de l’Empire ottoman. Notons un point important : le terme tehcir d’origine arabe signifie littéralement ’faire migrer’ et n’a pas du tout le sens de ’déportation’ ou d’exil’. Ainsi, la loi communément appelée ’Loi de tehcir n’était en fait que « la Loi provisoire sur des mesures à mettre en pratique par l’armée pour ceux qui s’opposent aux décisions du gouvernement pendant la guerre». La protection de la vie et des biens des Arméniens durant cette étape de déplacement et le soin apporté a leur approvisionnement en eau, nourriture et hébergement, ont été confiés aux autorités régionales le long de la route du déplacement. Il a été décrété que le Arméniens déplacés étaient autorisés a emporter leurs biens et des arrangements concernant leurs propriétés devaient être établis et soumis aux autorités concernées.
Ce fut une action fâcheuse mais une mesure militaire inévitable pour le gouvernement ottoman impliqué dans une guerre majeure. Aucune puissance au monde n’aurait pu rester indifférente face a une telle situation. Le déplacement fut également décidé sous l’insistance du général en chef de l’armée allemande. En effet, l’une des raisons de ce déplacement fut d’éviter un conflit entre Arméniens et Turcs en Anatolie de l’est du fait que les assauts arméniens avaient provoqués les réactions des Turcs. N’oublions pas que la Loi du tehcir fut émise au moment où les troupes turques étaient en pleine bataille des Dardanelles, l’une des plus féroces côté turc durant la première guerre mondiale. Le processus de déplacement fut mené avec succès puisque la plupart des Arméniens furent sûrement transférés vers la Syrie. Bien entendu, certaines autorités locales ont agi de manière irresponsable et quelques bandes attaquèrent les convois arméniens pour se venger.
Il n’est guère possible de qualifier cela de ’génocide’ que les Arméniens prétendent. Il est vrai que ce qui eut lieu en 1915 fut une histoire malheureuse pour les Arméniens. Mais on ne devrait pas omettre la souffrance des Turcs et autres populations musulmanes en Anatolie due aux assauts arméniens. Dans ce sens, Turcs et Arméniens s’entretuèrent dans une lutte réciproque.
Un autre point souvent perdu de vue est que les deux nations ont vécu ensemble en paix durant des siècles sous le gouvernement ottoman jusqu’au milieu du XIXe siècle. Des que les puissances européennes manifestèrent leurs intérêts dans la région, la nature des relations entre Arméniens et Turcs prit une tournure dramatique. Si l’on devrait blâmer quiconque, ce devrait être les pouvoirs impériaux de l’Occident mais ni les Turcs ni les Arméniens.
A regarder la position actuelle des relations turco-arméniennes, indéniablement certains obstacles existent toujours à la réconciliation et à la compréhension des problèmes, et le premier d’entre eux est d’ordre politique. Celui-ci provient en grande partie de la diaspora arménienne qui cherche à forcer les politiques des différents pays, davantage préoccupés par leurs affaires intérieures et leurs électeurs que par la question du génocide arménien, à passer des résolutions contre la Turquie. Ceci ne mènera a rien d’autre qu’a faire de cette affaire une question politique et creuser le fossé entre les parties désirant une réconciliation. Le plus important dans tout cela, c’est que ce processus a ouvert la voie a une liquidation de l’histoire. En effet, les résolutions adoptées pour le respect du prétendu ’génocide’ arménien par certains parlements de pays tiers, n’en constituent pas, loin de la, une preuve historique, mais rendent bien plutôt la question délicate d’un enjeu politique. A contre-pied de ces actions, la Turquie use de son pouvoir politique, économique et diplomatique pour déjouer les impacts de telles actions politiques".

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