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23.12.11

La "metida de pata" del primer ministro turco

Vartán Matiossián

La aprobación por la Asamblea Nacional francesa, el 22 de diciembre, de un proyecto de ley que establece prisión de un año y una multa de 45.000 euros como pena por la negación del Genocidio Armenio levantó los niveles de histeria de Turquía a límites insospechados.
El primer ministro turco Recep Tayip Erdogan, en una de sus habituales peroratas donde la realidad se mezcla con la ficción, acusó a Francia el 23 de diciembre de cometer genocidio al masacrar, supuestamente, al 15 por ciento de la población de Argelia durante la ocupación colonial entre 1945 y 1962.

Turquía ha congelado sus relaciones políticas y diplomáticas con Francia, ha llamado a su embajador en París y ha suspendido todas las reuniones económicas, políticas y militares. Erdogan ha retirado el permiso de aterrizaje para aviones militares franceses y de desembarco para naves de guerra, y ha anulado ejercicios militares conjuntos.
Mientras el mandamás turco ejecuta la habitual serie de gestos rimbombantes cada vez que un pais hace algo que no le gusta a Turquia, la oportunidad fue propicia para despacharse con una retahíla de críticas contra el presidente francés, Nicolas Sarkozy, cuya iniciativa personal estuvo detrás de la presentación y media sanción de esta ley, que se prevé considerar en el Senado francés en marzo de 2012.
El regalo de fin de año que Francia le hizo a Turquía también provocó un viaje a la fantasía de Erdogan. Su acusación de genocidio incluyó una soberana "metida de pata" al convocar al padre de Sarkozy como supuesto testigo: "Fueron martirizados sin piedad. Si el Sr. Sarkozy no sabe que hubo un genocidio, puede preguntarle a su padre, Pal Sarkozy. . . quien fue un legionario en Argelia en los anos 1940. Estoy seguro de que tiene un montón para decir a su hijo sobre las masacres cometidas por los franceses en Argelia".
Sarkozy padre negó de inmediato que hubiera hecho el servicio militar en Argelia:
“Nunca estuve en Argelia, no salí de Marsella. Y pasé en la Legión cuatro meses, luego me cambiaron de destino por enfermedad. Todo está en mi libro ‘Demasiada vida’ (Tant de vie), basta con comprarlo y leerlo. Están allí todos los documentos,” afirmó en una entrevista a la cadena BFM TV. Pal Sarkozy agrego que las declaraciones de Erdogan son “ridículas”.
Erdogan dijo que el proyecto de ley es "un ejemplo claro de cómo el racismo, la discriminación y el sentimiento anti-musulmán han alcanzado nuevos picos en Francia y en Europa".  Agregó que "la ambición del presidente Sarkozy es ganar una elección basada en la promoción de la animosidad contra turcos y musulmanes". (Dicho sea de paso, la oposición socialista también está a favor del proyecto).
Evidentemente, Erdogan no sabe de lo que habla, en una tesitura que recuerda al proverbial pato criollo. La ley no especifica la nacionalidad o la religión del negacionista; si es un francés de la más rancia cepa, también irá a la cárcel y pagará la multa. Pero está claro que para el primer ministro islamista de Turquía, azuzar el fanatismo religioso con la tergiversación de los hechos forma parte de la habitual defensa turca contra el avance de la verdad.
Este es el nivel de información de los politicos turcos. La ignorancia es tan supina, que no parece ser otra la razón de que recurran a la cantilena de las “comisiones de historiadores”. Para quien quiere ver, está claro quién dice la verdad y quién miente en el tema del Genocidio Armenio.

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