Garabed Arakelián
Una aparentemente inofensiva promesa de compra de bonos solidarios es lo que ofertó Azerbaiján a Hungría, junto con otras inversiones, por un monto de dos mil a tres mil millones de euros, según datos que manejan la prensa y la oposición húngara, y eso es lo que se ha instalado como telón de fondo de una transacción que tiene visos de no ser solamente financiera, sino que ampara una burda maniobra en detrimento de la justicia y los derechos humanos, de la que aparece como responsable, y probable víctima de un engaño muy elemental, el gobierno de Budapest.