Leandro Despouy
En agosto de 1985, como miembro de la Subcomisión de Derechos Humanos de
la ONU y como diplomático de la nueva democracia liderada por el
presidente Alfonsín, participé en el espinoso debate que culminó
consagrando el reconocimiento internacional del Genocidio de los
armenios por las Naciones Unidas, con la aprobación del “Informe
Whitaker”. Eran los pasos iniciales para consolidar el principio de
jurisdicción universal; los derechos humanos serían el eje central de
los procesos democráticos y de las relaciones entre los Estados.