22.9.13

Cátedra Armenia en la Universidad del Salvador, a 22 años de su creación


Eduardo Karsaclián

¿Dónde se halla Armenia, en Occidente o en Oriente? ¿Cómo contestar a esta pregunta?
Armenia se halla en la encrucijada de los dos continentes, área que no sólo revela de un choque geográfico sino asimismo cultural, político y espiritual. De allí que el estudio de toda la temática armenia se torne compleja, difícil de definir con precisión, de abarcar de un solo trazo.
En 1991, un grupo de –entonces– jóvenes armenios, integrantes del Instituto de Investigación Armenológica, organizó la visita del R.P. Levón Zekiyán, un distinguido estudioso de temas armenios, a la Argentina. Entre otros lugares, el padre Zekiyán se encontró con el R.P. Ismael Quiles (SJ), uno de los fundadores de la Universidad del Salvador y creador de la Escuela de Estudios Orientales en 1967. Esto fue el punto de partida para la incorporación de los estudios armenios al programa de la carrera al año siguiente, en 1992.
A partir de entonces, Armenia pasó a llenar su lugar entre las culturas del Cercano Oriente y Cáucaso, un verdadero puente de unión entre el mundo occidental –Grecia, Roma, Bizancio- y el oriental –persa, árabe, semítico-, ya analizado en la carrera. Los poquísimos libros de temática armenia que había entonces en la biblioteca de la Escuela de Estudios Orientales habían llegado casi de casualidad, mezclados entre la extensa propaganda negacionista enviada regularmente por una embajada hostil. A la distancia, fueron la independencia de 1991 y la consiguiente aparición de Armenia en el escenario internacional como un actor completo los determinantes de la decisión de incorporar Armenia a la carrera.
Si bien en los dos primeros años se crearon tres materias optativas, Historia, Lengua y Literatura, el esquema del programa era sustancialmente diferente del actual. La reorganización de 1993 condujo a la creación de la materia Historia de la Cultura Armenia, integrada en el programa oficial y como materia permanente de la currícula. Las dos líneas del objetivo general dicen así:
Conocimiento de los hechos fundamentales de la Historia del pueblo armenio, sus características culturales, su religión pre-cristiana y su cristianismo particular.
Tras más de veinte años de enseñanza, se pueden contabilizar cerca de 160 estudiantes, quienes absorbieron los elementos constitutivos de la identidad armenia a través de las notas más salientes de su cultura: el origen étnico, los primeros reinos, la religión pre-cristiana, el desarrollo de su historia, la cristianización, la creación del alfabeto, la literatura, y las vicisitudes políticas y sociales hasta la actualidad. Cada año se pregunta a los estudiantes: ¿qué saben de Armenia? Las respuestas invariablemente son las mismas: muy poco, la gastronomía, el Genocidio. La mención de Armenia en las materias concernientes a los pueblos y culturas vecinos es mínima, resultado de su ausencia casi total en los textos que habitualmente se utilizan.
Todos estos años de labor ininterrumpida no sólo han sido útiles al estudiantado, pues los docentes también han accedido, con la incorporación de material bibliográfico, al conocimiento de Armenia. La cátedra, a cargo exclusivo de Eduardo Karsaclián desde la partida a los Estados Unidos de los profesores Hagop Gulludjián y Vartán Matiossián en 2000-2001, ha logrado engrosar la existencia de obras sobre Armenia, la mayoría de las veces mendigando ejemplares, literalmente, a los editores o autores, para donarlos a la biblioteca. Cada año los estudiantes preparan monografías o traducciones sobre la temática de estudio, obras que quedan disposición de las promociones siguientes y amplían el material de la cátedra. En más de una ocasión, docentes de las escuelas armenias han colaborado con los alumnos en sus investigaciones de campo, al igual que miembros de la comunidad, tanto sobrevivientes del Genocidio como emigrados de Armenia o de la Diáspora, quienes han dado cuenta de sus experiencias de vida.  
Entre los diferentes invitados a la cátedra, señalemos a Monseñor Kissag Mouradián, primado de la Iglesia Armenia de la Argentina y Chile, Monseñor Néstor Daniel Villa, el R.P. Mesrob Nazarián de la Congregación Mekhitarista, el ex embajador de Armenia en la Argentina Vahán Ter Ghevondián, y Sergio Kniasián y Gustavo Engulián, dos profesores prácticamente regulares, quienes dan clases sobre temas puntuales cada año. Asimismo, en diferentes oportunidades, se organizó la visita de los profesores Vahakn Dadrián y George Bournoutián, presentes en el país para el lanzamiento de sus obras, para conversar con los alumnos de toda la carrera, y recientemente del profesor Claude Mutafián, una eminencia de la historia de Cilicia medieval.
Cada año se organiza una visita guiada a la Catedral San Gregorio, visita que se vuelve una clase presencial sobre la propia Iglesia Armenia, institución viva y presente, testimonio de la supervivencia y perennidad de la milenaria fe armenia, ocasión propicia no sólo para el estudio de las notas características de la arquitectura o la decoración religiosa, sino también para las notas particulares del cristianismo armenio. San Gregorio, Dertad, Mesrob Mashdóts o Sahak, prohombres citados en las clases, se vuelven así familiares, y son el testimonio palpable de esa perennidad.
Esta cátedra no recibe ayuda comunitaria. Desconocimiento, indiferencia, hostilidad o burla no han faltado al enterarse más de un dirigente comunitario local sobre qué se hace en la materia Historia de Armenia en la Escuela de Estudios Orientales. Fuerte contraste con otras comunidades armenias, donde las cátedras universitarias son apoyadas por fondos especiales creados por fundaciones o por instituciones centenarias, no sólo con dinero, sino con patrocinio de publicaciones, material bibliográfico, becas, etc. Se pueden contabilizar cerca de 20 de ellas en Estados Unidos, casi diez en Francia, Líbano, Italia, Suiza, todas con apoyo local o internacional.
Cada año, al finalizar las clases, se les pregunta a los alumnos: ¿qué han aprendido de la civilización de Armenia? Las respuestas invariablemente son las mismas: no sabíamos que fuera tan rica, desconocíamos estos elementos, encontramos que Armenia es un puente con Europa, o era realmente el país que faltaba para entender la problemática del Cercano Oriente. No es de extrañar que las clases sean útiles para materias cercanas, a saber, la cultura irania, la árabe, las cruzadas, los mongoles, el cristianismo de los primeros siglos, el imperio bizantino, etc.
El verdadero conocimiento no se restringe al difundirse, se multiplica y enriquece a todos aquellos que lo cultivan. Cual rama de un árbol que crece, da frutos, pus sólo basta que reciba tierra fértil y cuidados; y es de doble vía, pues se enriquecen tanto el docente como el estudiante. La experiencia de los armenios y su fuerza interior para seguir adelante tras las trágicas contingencias de la historia son los elementos que desde fuera nos hacen únicos, y cuya correcta transmisión y comprensión nos hacen tan especiales ante los ojos del resto del mundo.


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