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8.12.12

Presentación de Tigranakert en Florencia, Italia

Hamlet Petrossián
Traducción de Armando Fernández

En el pasado mes de octubre tuvo lugar la presentación al público de Tigranakert en la Primera Conferencia de Arqueología Pública de Italia (Il primo congresso di archeologia pubblica in Italia, Firenze, 29-30 ottobre 2012), organizado por la Universidad de Florencia en el Palaccio Vecchio de la misma ciudad.
El jefe de la Misión Arqueológica de Tigranakert y profesor de la Universidad Estatal de Ereván, Hamlet Petrossian, hizo la presentación de su trabajo el lunes 29 de octubre. Esta es la reseña de su exposición.

La ciudad helenística de Tigranakert se sitúa en la república de Nagorno [Alto] Karabagh, no reconocida internacionalmente, que proclamó su independencia a comienzos de la década de 1990, al principio de la guerra armeno-azerí.
El descubrimiento de Tigranakert es el mayor éxito entre los compromisos adquiridos con la herencia cultural Armenia en el aspecto de incluir este legado dentro del proceso cultural actual.
Antes de la investigación arqueológica sólo existían leyendas sobre la ciudad. La iniciativa para hallarla fue cívica, para demostrar, tanto a los armenios como a los círculos científicos y políticos, que el “cursus historicus” sostenido por Azerbaiyán de que los armenios se establecieron en Karabagh en el siglo XIX es un engaño con motivaciones políticas que ignora su presencia en Karabagh y los territorios vecinos durante los últimos dos mil años, atestiguados por historiadores griegos  y romanos (Estrabón, Plinio el Viejo, Plutarco, Tolomeo, Dion Casio), armenios, árabes, persas, georgianos, así como las miles de inscripciones en lengua armenia datadas entre los siglos VII y XVIII.
El primer paso de la investigación consistió en la recopilación de todos los datos bibliográficos sobre la localización del sitio. La comparación de éstos con las leyendas del folclore local y  los testimonios de viajeros hicieron posible concluir que Tigranakert se situaba en los márgenes o las cercanías de  las montañas de Karabagh próximas a las planicies, en la ruta desde Armenia hasta el antiguo reino georgiano de Iberia, a orillas del actual río Jachenaget.

En 2005 y basado en las investigaciones citadas, se efectuó un trabajo de búsqueda sobre el terreno. La misión examinó un radio de 10 kms. en la zona donde el Jachenaget se interna en la planicie. Durante ésta se localizó un asentamiento antiguo en la ladera de la montaña de Vankasar.
Allí se hallaron vestigios de los basamentos de muros de fortificación de unos 200 ms.de longitud excavados en la roca, así como muchos fragmentos de cerámica helenística.  Esta datación fue motivo suficiente para efectuar una excavación  sistemática, como resultado de la cual, entre los años 2006-2012 se sacaron a la luz aproximadamente 60 hectáreas de una ciudad: un yacimiento helenístico fortificado con fundación excavada en la roca y murallas con anclajes en forma de cola de golondrina, la basílica de nave única del área central, una necrópolis cristiana primitiva, una necrópolis helenística y un barrio del mismo periodo, un complejo cultual cristiano de tipo rupestre y un canal escavado en la roca.
Estamos intentando preservar la visión de la zona monumental sin alterar el entorno natural. Para ello hemos evitado la instalación de cualquier elemento moderno en todo el yacimiento.
El siguiente paso de esta iniciativa cultural consiste en la divulgación. Nos hemos esforzado por realizar no menos de una docena de exposiciones en Karabaj y Armenia, así como otra en Suiza. Hemos publicado materiales en ruso, francés, inglés y castellano, esperamos poder hacerlo también próximamente en italiano. Hemos creado una página web, cuenta en Facebook, hemos hecho varias docenas de entrevistas en la radio y la televisón, siete documentales, organizamos actos culturales, y como culminación, la inauguración del museo arqueológico de Tigranakert en las inmediaciones del yacimiento.
El resultado ha sido, que hoy en día Tigranakert es bien conocido por el público en general y el monumento más visitado de Karabagh. En dos años, el museo tuvo 45.000 visitantes; si lo comparamos con el Museo de Historia de Armenia, éste recibe unas 40.000 visitas anuales.
A pesar de que Nagorno Karabagh no ha sido reconocido internacionalmente y de que numerosos gobiernos no aconsejan a sus ciudadanos la visita a la zona, alrededor de 8.500 visitantes son armenios de la diáspora mientras que 4.500 no son armenios, y provienen principalmente de Suiza, EE. UU., Canadá y Francia. Desgraciadamente, Italia ocupa una posición muy modesta  en esta lista con sólo 150 visitantes.
Tigranakert no sólo facilita la divulgación de la herencia cultural de Nagorno Karabagh, sino que también afianza el orgullo de la población local, conectando además con el entorno y convirtiéndose en el verdadero corazón de los habitantes de la región.
El examen de las respuestas azeríes es llamativo. Las podríamos calificar como carentes de seriedad, por negligencia en la aceptación e interpretación de los datos.
Primero la eficacia:  en 2006, tras las excavaciones, los medios de comunicación azeríes y sus páginas web se refirieron a ellas. Pero todavía hoy se evita hablar sobre el tema, tanto de la financiación, como de la duración y del objetivo de los trabajos.
Se evita también la divulgación  de imágenes que muestren el yacimiento en su conjunto. Al día de hoy, esa imagen no está disponible en esos sitios; no hay ninguna fotografía de las murallas de la fortaleza, a pesar de la popularidad de que gozan en Internet.
Al principio se trataba sólo de bromas despreciativas. Después intentaron ser serios y hallar una intención política en nuestro compromiso. La Academia azerí relegó Tigranakert, con una resolución especial, a la página web de la Seguridad Nacional Azerbaiyana.
En la actualidad, los resultados de las excavaciones aparecen en muchas páginas web con docenas de comentarios en medio de cientos de imágenes y fotografías explicativas.
Es muy difícil para cualquier investigador azerí  venir aquí, porque aquí no hay ciudad alguna. Es imposible afirmar que no se trata de una ciudad antigua; además, afirman en sus artículos que Tigranakert existe, pero que no se trata de un asentamiento armenio y la sitúan en un lugar distinto, etc. Aceptan que los arqueólogos armenios han descubierto una ciudad fundada durante el reinado de Tigrán el Grande, pero rechazan que se trate de Tigranakert.
Nuestros rivales azerbaiyanos mencionan con frecuencia que investigadores y científicos extranjeros no colaboran con nosotros para no comprometer su integridad intelectual.  Los colegas azeríes dan por supuesto, claro está, que la ausencia de cooperación es puramente política, que las organizaciones internacionales, cuyo apoyo a la herencia cultural y las instituciones estatales conviene a ciertos países, niegan esta ayuda porque Nagorno Karabagh no es un país reconocido por la comunidad internacional.
La oficina moscovita de la UNESCO rechazó someter dos propuestas mías para la creación de un  portal neutral, únicamente divulgativo, con una base de datos de todos los monumentos situados en los territorios liberados, especialmente los de las zonas en las inmediaciones de Tigranakert. Este contendría todos los monumentos, incluyendo los de origen musulmán, con el único razonamiento de que la herencia de este territorio no debe dar origen a ninguna discusión.
La conclusión es que la situación política actual despoja al pueblo de Karabagh de su derecho a vivir su propia cultura, derecho establecido como tal en la Convención de Derechos Humanos y parte del cual es poder llevar a la vida cotidiana esta herencia.
La política cultural de las últimas décadas ha cambiado su significado en todo el mundo. El derecho del ser humano a vivir su propia identidad se percibe cada vez más como una forma de democracia cultural.  En este contexto, el riquísimo resultado del descubrimiento e investigación de la ciudad de Tigrán es la mejor publicidad que se puede dar a si mismo. Lo es también la corriente de miles de personas que llegan para verlo rechazando la situación política y sopesando los argumentos de los investigadores.
Muchos de ellos valoran el retorno de su herencia a sus verdaderos propietarios.
Hoy en día, Tigranakert es un lugar donde se otorgan diplomas y medallas, lugar de competiciones, y donde se organizan conciertos y festivales. La población de los pueblos vecinos trae invitados desde Stepanakert, ofrecen libros, fotos y folletos sobre Tigranakert a los parientes que viven lejos, etc.
¿No es el desarrollo del lugar del patrimonio cultural en la formación de la identidad el mayor éxito de una política cultural? Al principio, el descubrimiento de Tigranakert, tanto para mí como para mis amigos, fue una  iniciativa para probar el error del presidente Ilham Aliyev de Azerbaiyán, quien afirmó que los armenios se asentaron en la tierra de Karabagh en el siglo XIX.
Hoy, después de ser testigo de la mirada de miles de visitantes, de su orgullo, pienso que se trata de uno de los fundamentos del actual desarrollo de la cultura y de la identidad que se está viviendo, como se podrá comprobar, en Nagorno Karabagh.

"Vegamediapress.com", 24 de noviembre de 2012

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