10.12.09

De protocolos y faltas de protocolo

El proceso que desembocó en la firma de los protocolos entre Armenia y Turquía el 10 de octubre próximo pasado en Zurich (Suiza) provocó una avalancha de opiniones, tanto en Armenia como en la Diáspora, como quizás no se habia visto desde la época del movimiento por Gharabagh y por la independencia (1988-1991). Antes de comenzar, convengamos una cosa. Nadie tiene la bola de cristal, ni siquiera aquellos que están seguros de tenerla. Entonces, lo que pueda pasar de ahora en más está abierto a toda clase de interpretaciones.
No manejamos información de las altas esferas como para hablar de una continuidad en la política desde Levón Ter Petrosián hasta Serge Sargsián (vía Robert Kocharián), pero lo cierto es que el tema de las relaciones Armenia-Turquía tiene 20 años y no 20 meses. Los retos planteados por los protocolos son viejos como la Diáspora, y en realidad hemos tenido veinte años para intentar confrontarlos. Si en ese lapso nos hemos dormido en la "luna de Valencia" (nos referimos al nivel general y no a las disquisiciones teóricas en los diarios), la culpa no es del Grupo de Minsk, de los suizos o de la Comunidad Europea, de Estados Unidos o de Rusia, sino... de nosotros mismos.
No obstante, cualquiera sea la estrategia que se haya adoptado y aun en la hipótesis extremadamente improbable de que hubiera una fenomenal convergencia entre la dirigencia de Armenia y de la Diáspora, y que todo, incluyendo la organización de las manifestaciones de octubre a raiz de la visita del presidente de Armenia a París, Nueva York, Los Angeles y Beirut (y los insultos y agravios a diestra y siniestra), sea una gran tramoya para hacer creer a Turquia que va a salir ganando algo, mi humilde opinión es que los protocolos constituyen un disparate juridico, que en un tribunal constituirian excelente material para una interminable pelea abogadil. Cuando la definición del objeto de los enunciados en discusión (reconocimiento de fronteras, comisión interestatal para estudiar problemas historicos, etc.) es totalmente abstracta e indefinida, sin una formulación taxativa, se puede interpretar de muchísimas maneras. Ya vemos la diferencia en las declaraciones públicas de los lideres turcos y armenios, lo cual parece anunciar que el proximo paso, si los protocolos son aprobados por los parlamentos de ambos paises, va a ser discutir qué es lo que dicen, lo que los libros de derecho llaman “el espiritu del legislador”.... O sea: ¿habrá reglamentación de protocolos como hay reglamentación de leyes?
Por eso son potencialmente peligrosos para la posición de Armenia, más allá de que se argumente que no hay mención explicita de comisión sobre el genocidio, de condicionamiento a la solución del conflicto de Gharabagh o de reconocimiento de las fronteras actuales. Las normas jurídicas admiten lecturas literales, pero tambien exegéticas.
No hay negociación en la que se obtenga todo lo que se pretende, pero en este caso todavia se nos debe una explicación sobre lo que se obtiene y a cambio de qué. ¿Ventajas politicas? ¿Ventajas económicas? Por ahora, el único efecto positivo parece haber sido crear una brecha entre las posiciones de Turquía y de Azerbaiyán. Pero, ¿de qué va a servir y cuánto va a durar?
Una parte de lo que acontece es producto de la falta de legitimidad del presidente de Armenia, Serge Sargsián, como consecuencia del fraude en las elecciones del 19 de febrero y la represión del 1o. de marzo de 2008. Esa falta de legitimidad lo convierte en blanco de la presión internacional, desprovisto del potencial apoyo de una mayoria que lo hubiera elegido democraticamente.
En su momento, casi nadie habló ni denostó al presidente electo con una andanada de calificativos por esa flagrantes violación de los derechos humanos de los vivos. "Hipocresía" es la palabra más suave que se puede aplicar a quienes hoy se ponen a hablar después de un año y medio de llamarse a silencio, mientras con justa razón denuncian la violación de los derechos humanos... de los muertos hace 94 años.
¿Traicionar la causa del Genocidio? ¿Y qué de la traición a la causa de los ciudadanos de Armenia?
Estamos plenamente de acuerdo en que no es apropiado usar la palabra "traidor" para quien piensa o actúa de manera distinta a la que uno espera. Incluimos en esto a los tres presidentes de Armenia desde 1991, más allá de cualquier opinión personal, y demás personalidades, a menos que se demuestre con pruebas fehacientes, y no con gritos histéricos, la traición.
Como "traidores" se etiquetó también, en su época, a quienes firmaron los tratados de Batum el 4 de junio de 1918 (el primer tratado firmado entre Armenia y Turquia en la historia) y de Alexandropol el 2 de diciembre de 1920 por parte de la República de Armenia. (Por más que sea “aburrida”, saber historia es imprescindible para entender quiénes somos y por qué llegamos acá, y para no reciclar errores o disparates; el que no lo admite por desgracia no tiene posibilidades de opinar con fundamento).
Distinto es que se afirme que el gobierno de Armenia, en la persona de su presidente, traicionó a la Diáspora al no hacerla partícipe o socia de su proyecto de negociaciones con Turquía. Empero, ¿en qué medida la Diáspora y Armenia son socias igualitarias? El presidente de Armenia declaró que “fui a una gira por las comunidades de la Diáspora para informarles de mi plan y no para pedir su opinión”. La Diáspora, y en esto excluimos la migración de los ultimos 20 anos, ¿es la diáspora de la República de Armenia? El presidente Sargsian ha anunciado que “si el precio que habremos de pagar por firmar los protocolos es alienar a una Diáspora obstinada, entonces es un precio que estoy dispuesto a pagar”. ¿Y quién va a ganar con la alienación de la Diáspora? No va a ser el pueblo armenio, de seguro.
La apertura de la fosa entre Armenia y la Diáspora es un hecho cierto, pero tambien lo es que depende de nosotros que esa fosa no se ensanche ni se profundice, sino que se reduzca en todas las direcciones. En realidad, existe desde hace tiempo (aunque nuestros adoradores de eslóganes la desmientan) y necesita de un esfuerzo intelectual y de un díálogo entre distintas partes para levantar puentes y derribar muros. Hay que evitar toda propensión al "nosotros" vs. "ellos". En este momento, levantar muros que separen Armenia de la Diáspora, en vez de puentes que las unan, es la mayor traición a la patria que se pueda alegar. Identificar el gobierno de turno con el pais es totalmente indecente; no estamos en la época soviética, en que se podía clamar que el régimen era extranjero y con ese argumento, por más cierto que fuera, alienarse del país de manera totalmente equivocada.
Nos hartamos de escuchar que desde 1998 la política exterior de Armenia se había modificado y se habia convertido en "nacional". Nos acunaron con esa cantilena hasta que ahora, perdónese el término poco académico, nos... "vacunaron". Entonces es que salimos a gritar nuestra frustración, mientras unos pocos intentan pensar o razonar qué hay más allá del ideologismo puro.
El ánimo reinante es palpable y no hay razón para no entenderlo. Las reacciones muestran que no estamos desfallecientes ni somos indiferentes. Es más: ninguna facción tiene el derecho de adueñarse del "padrinazgo" de esas reacciones, cualesquiera sean. No por partidario o simpatizante de tal o cual lado uno tiene que definir sus simpatías en esta cuestión, sino por lo que le dictan el intelecto y la conciencia.
Todos tienen derecho de expresar su opinión y nadie tiene el derecho de insultar si esa opinión no coincide con la propia. Se advierte mucha desesperación y mucha falta de racionalidad en lo que se escribe y se dice, lo cual, si en parte se justifica por la impotencia y los sentimientos traicionados, por otra parte es consecuencia de la falta de conocimiento del pasado y del presente, a la vez que de la incapacidad de admitir una opinión alternativa.
La objecion es contra las críticas que pecan de irracionalidad al salir con toda la furia contra quien sea, desde el gobierno de Armenia a los partidos políticos de la Diáspora, en vez de aplicar esa furia a una argumentación coherente y valedera. En una palabra, no estamos en una cancha para dirimir nuestra disputa con duelos de hinchadas, sino que se necesita una estrategia para que nuestro equipo pueda vencer once contra once.
La falta de racionalidad en determinadas circunstancias es perfectamente admisible y en otras, es la misma que ha convertido en triunfo lo que la racionalidad ya habia decretado como derrota (en nuestra historia y en otras). Pero en este caso, no estamos con los turanios ad portas, ni Armenia es Constantinopla en 1453. ¿No somos quienes fuimos capaces de derrotar a los turcos en Sardarabad y a los azerbaijanos en Gharabagh? ¿No somos quienes insistimos en cantar «միայն զէնքով կայ հայոց փրկութիւն»? ¿No somos quienes nos vanagloriamos de haber tenido un "siglo de oro" de la cultura mientras Alarico saqueaba Roma y Atila arrasaba Europa? Entonces, ¿no tenemos la habilidad de pensar con la cabeza fría para mantener en la paz lo que se ganó en la guerra? Quizás sea hora de dejar de mirarnos al ombligo y levantar la cabeza para ver dónde estamos realmente parados y cuáles son nuestras prioridades.
Una nota al margen: ¿hasta cuándo podemos seguir adelante enarbolando los muertos como bandera de nuestra supervivencia? La lucha por la justicia, el reconocimiento del Genocidio y la devolucion de territorios son objetivos a corto, mediano o largo plazo, pero resulta inadmisible que como individuo o como pueblo o como nación, tengamos que centrar nuestra identidad en ser “a pain in the ass of the Turks” ("un clavo en el c.... de los turcos"), como escribiera el recientemente fallecido cientista politico y diplomático Jiván Tabibián, hace exactamente 25 años. Tiene que haber otra manera de vivir y de crecer como armenios que no sea el culto de la muerte.
Y este es un tema, como tantos otros, sobre el cual podria generarse una conversacion decente y civilizada.
Vartán Matiossián

2 comments:

  1. Vartan
    ante todo saludarte y agradecerte por el espacio de reflexion que has construido .
    la reflexion fundamentada , permite crecer en el disenso.
    abrazo
    Alex Kalpakian

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  2. Alex,
    Gracias por tu mensaje, que es una agradable sorpresa despues de tanto tiempo. Espero poder seguir construyendo con ese mismo fin, que tan bien has interpretado.
    Afectuosamente,
    Vartan

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