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11.9.14

Algunas consideraciones en torno de la unión de los otros y la desunión de nosotros


Garabed Arakelián



La Agencia Prensa Armenia ha difundido la información que adjunto y que considero es  imprescindible leer y ver, para luego, y a partir de ella, reflexionar en torno al Genocidio Armenio, que estos dos jerarcas estatales en un gesto imperial, han tomado para sí ignorando a la víctima y  protagonista principal.


Los Presidentes de Turquía y Azerbaiyán trabajarán juntos para "acabar con el mito del Genocidio Armenio"


(Agencia Prensa Armenia).- Los presidentes de Turquía y Azerbaiyán, Recep Tayyip Erdogan e Ilham Aliyev, respectivamente, anunciaron que trabajarán juntos a nivel estatal para negar el Genocidio Armenio, con vistas al próximo año en el que se conmemorará el centenario de dicha tragedia. La declaración se hizo durante un encuentro en Bakú el miércoles 3 de septiembre.

"Hoy intercambiamos puntos de vista sobre el inverosímil 'genocidio' que será conmemorado en Armenia el próximo año. Turquía y Azerbaiyán están y seguirán trabajando juntos con los Ministerios de Relaciones Exteriores y embajadores. Nuestra diáspora y organizaciones públicas están y seguirán trabajando juntas en esta dirección, con el objetivo de trabajar de manera coordinada para acabar con el mito del 'genocidio armenio'", dijo el presidente azerí, Ilham Aliyev.

"Armenia y los armenios del mundo están tratando de engañar a la opinión pública internacional para construir una historia falsa. Están presentando acusaciones infundadas contra Turquía. Ninguna de ellas tiene una base histórica. Esto es una mentira, una calumnia y una ficción. Vamos a continuar realizando esfuerzos conjuntos con los países cercanos a nosotros con el fin de exponer las mentiras de Armenia", advirtió Aliyev.

Por su parte, el recientemente electo Presidente de Turquía 
destacó los lazos de solidaridad y fraternidad entre ambos países, a los que se refirió como "una nación y dos Estados". Por último, Erdogan reiteró su apoyo al gobierno de Azerbaiyán en el conflicto que mantiene con Nagorno Karabaj y Armenia.”
 (Fin de la Agencia)

* * *

 Sería absurdo, hasta rozar el ridículo – y con peligro de ingresar en él – restar importancia a este hecho, desconocer y menospreciar al enemigo, sobrevalorar indebidamente nuestra capacidad, sin atender a nuestra realidad y sus características.

Ambos países, enemigos de la armenidad (República de Armenia más Diáspora), saben de su poderío comprobable en superficie, población , recursos, actividad económica etc., y de la importancia crucial que poseen desde el punto de vista geopolítico, lo cual les brinda una enorme capacidad de acción y maniobra.


Este paso que se disponen a dar es el zarpazo definitivo para terminar con algo que, de acuerdo con el espíritu con el que se manifiestan, han soportado y permitido durante casi un siglo. No sólo el tiempo transcurrido les marca esta inflexión en su política: la nueva etapa que anuncian y que abren no será solamente de discurso filosófico y debate académico; es de esperar que haya agresivos avances en el plano de las comunicaciones, las relaciones internacionales, publicas y privadas, y las inversiones económicas, al socaire de las cuales se introduzcan novedosas concepciones de la historia contada por ellos, junto con  la captación, por medios diversos, de individuos que sean sus agentes difusores.

Esto es lo menos que se puede esperar de quienes juegan con todo a su favor. Ellos pueden marcar los tiempos y lo están haciendo. Ellos son quienes tienen, además, la posibilidad de llevar adelante sus iniciativas con seguras posibilidades de éxito: se han reunido con un objetivo claro y concreto.


Esto no es hacer la exégesis del enemigo, sino relatar sucintamente sus fortalezas. Porque conocer la fortaleza del enemigo, y las propias, es el primer paso –y el más elemental- aconsejan los estrategas.


Por eso, no cabe, al menos en esta etapa y por este medio, manifestar públicamente la lista de sus debilidades, como tampoco dar a conocer las nuestras –la de la armenidad­--  y tampoco nuestras fortalezas. Ese conocimiento, para su uso y aplicación posterior, debe surgir del estudio y del análisis que hagamos nosotros mismos.

 ¿Lo estamos haciendo? ¿Estamos en condiciones de hacerlo? ¿Tenemos la información necesaria y la capacidad para ello? Y desde el punto de vista subjetivo y emocional, ¿tenemos el valor, el entusiasmo y la convicción, para avanzar en el fortalecimiento de la armenidad y dar la batalla? ¿Qué hacemos en ese sentido? ¿Analizamos con este concepto  integral el comportamiento de la Diáspora y de la República de Armenia y la relación y complementación entre ambas, en pos de objetivos comunes? ¿Existen esos objetivos comunes? ¿Están planteados y aceptados? ¿Se trabaja en ese sentido?

No consideramos necesario hacer las preguntas con sentido negativo que podrían hacerse y que entendemos deben ser planteadas por los organismos, instituciones y organizaciones pertinentes, de las más grandes hasta las más pequeñas, que conforman y dan sentido a eso que denominamos armenidad. Si analizamos dónde ponen el acento estos dos países agresores, se comprueba que no desconocen a la Diáspora Armenia y reconceden su importancia fundamental en la creación y mantenimiento de eso que ellos llaman "el mito del genocidio armenio". Seguramente nuestra Diáspora será su objetivo fundamental para destruir, ya que si triunfan tendrá a la República Armenia, sola, asediada y aprisionada entre ellos. ¿Los propios integrantes de la Diáspora Armenia tienen conciencia de esto? Y si la tienen, ¿actúan en función de ello? Entonces conozcamos cuál es el órgano coordinador de la diáspora, si es que existe, y si no existe, qué se hace para crearlo. Y la República de Armenia, ¿como valora a la Diáspora, y coordina con ella? Si es que coordina.


Mientras el enemigo se sienta para organizar sus acciones, ¿nosotros actuamos en consonancia? ¿Preparamos una respuesta?

A veces se dice que nos falta capacidad para ello, pero de inmediato surgen voces aportando los testimonios de éxitos obtenidos por una cantidad de armenios en las más diversas disciplinas, que demostrarían lo erróneo de esa duda. Pero es bueno considerar dos aspectos: se trata de triunfos individuales, y no tenemos, en cambio, éxitos colectivos que, si se logran, no sabemos mantener. Es que nos cuesta trabajar juntos, quizás porque no sabemos sumar, acumular fuerzas. No siempre la inteligencia es suficiente para ello, hacen falta otros ingredientes, por ejemplo la humildad, la modestia, la solidaridad, el compañerismo, y la intuición más elemental y primitiva de que ante el peligro es necesario unirse. Saber que unidos somos mas fuertes implica superar la mezquindad y el egoísmo que siempre, siempre, obstaculizan y aniquilan todo intento de fortalecernos.  

Y ahora, ¿qué hacemos? Acaso diremos con aire autosuficiente:¿vamos a ver qué hacen ellos? ¿Y nosotros, quizás, nos dediquemos con un entusiasmo digno de mejor causa, a mediatizar o eliminar toda acción que nos fortalezca? Si los vocablos unión, unidad fueran verbos diríamos que nos cuesta conjugarlos y también que ambas palabras tienen, entre los armenios, más poemas y canciones que hechos concretos.  

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