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21.12.11

¿Dónde está la F.R.A. de nuestros padres?

Michael Mensoián
Traducción de Vartán Matiossián

La primera parte de este artículo ["The Armenian Weekly", 8 de diciembre de 2011, no traducida al castellano] ofreció un breve resumen del servicio ejemplar de la Federación Revolucionaria Armenia (F.R.A.) al pueblo armenio y a los intereses de la nación armenia durante sus primeros cien años. “Período I: 1890-1923” cubrió los años desde la fundación de la F.R.A. hasta el catastrófico año 1923. “Período II; 1923-1991” coincidió con los efectos residuales desastrosos del genocidio y la existencia de la república armenia bolchevique hasta la fundación de la segunda república armenia libre. La segunda parte evaluará el rol de la F.R.A. durante los años que siguieron al establecimiento de la República de Armenia en 1991, cuando su operatoria pasó de la Diáspora a la Madre Patria.
M.M.
La segunda república armenia independiente fue declarada en 1991. Este acontecimiento debió haber anunciado una nueva era para la F.R.A. El partido era ahora capaz de volver a una Armenia libre, un día que los líderes en exilio habían alimentado durante los pasados 70 años. El notable éxito que la F.R.A. había alcanzado en las comunidades diaspóricas fue conseguido bajo circunstancias muy diferentes de las que habían enfrentado los armenios del Mairení Yerguir (Madre Patria). Cada grupo era un gran subcomponente de armenios bien distinguido, con antecedentes emocionales y psicológicos diferentes que respondían a los entornos socio-económicos y políticos diferentes en los que habían tenido que adaptarse. En vez de establecer firmemente las bases para su participación efectiva en la vida política de Armenia, el partido entró inmediatamente en el mundo de la política maquiavélica post-soviética.
En diciembre de 1994, el primer presidente de Armenia, Levón Ter Petrosián (1991, reelecto en 1996), prohibió las operaciones del partido y de su principal publicación, Yerkir, en Armenia sobre la base de acusaciones espurias de que la F.R.A tenía un componente subversivo. Mientras que el partido tenía un sello de autenticidad basado en sus años de funcionamiento en la Diáspora, Ter Petrosián quizás sobrestimó la capacidad de la F.R.A. de convertirse en una oposición preocupante para su administración. (El partido, sin embargo, obtuvo 11 escaños en las elecciones de mayo de 1993, convirtiéndose en el cuarto bloque parlamentario por su tamaño). Durante los años siguientes, la F.R.A. no pudo funcionar como partido político.
El empeoramiento de las condiciones económicas y la política conciliatoria con respecto al problema de Karabagh forzaron a Ter Petrosián a renunciar en febrero de 1998. Su primer ministro, Robert Kocharián, se convirtió en presidente provisional y candidato presidencial. Kocharián prevaleció en una segunda vuelta obligatoria en las elecciones presidenciales. En mayo de 1998, poco después de asumir su puesto, decretó que la prohibición impuesta sobre la F.R.A. por Ter Petrosián no tenía mérito y quedaba sin efecto. Esta fue la recompensa de la F.R.A. por apoyar la candidatura y luego la administración de Kocharián. Varios meses antes, por diferentes razones, el ministerio de Justicia había reinstaurado a la F.R.A. dado que había cumplido con los requisitos legales que no permiten miembros extranjeros en un partido político doméstico.
Al cumplir con este requisito, el liderazgo simbólicamente se divorció de los Comités Centrales (Guetronagan Gomidé) que eran instrumentales en la prosecución de sus decisiones políticas en la Diáspora. Al hacer esto, los Guetronagán Gomidés obtuvieron un mayor grado de autonomía. Se podría preguntar si este requisito legal tuvo un efecto perjudicial sobre el funcionamiento de la dirección, que estaba ahora algo aislada de la Diáspora con su sede en Ereván, donde competía con los partidos políticos locales y las maquinaciones de sus líderes. Una consecuencia no deseada de este requisito legal fue la bifurcación de un partido previamente monolítico en una F.R.A. de Haiastán (Armenia) y una F.R.A. de la Diáspora. Para ambos, la      agenda se mantuvo concentrada mayormente sobre Hai Tad –en especial el reconocimiento del genocidio—y menos en la situación del trabajador armenio y su familia. La conciliación de estos objetivos diversos aún permanece sin tratarse.
Mientras que es fácil decir, en retrospectiva, que apoyar a Kocharián puede haber sido un error, algunas banderolas de precaución debieron haber flameado. ¿Por qué la F.R.A. apoyaría a cualquier administración que no estuviera enteramente comprometida con sus principios históricos social democráticos? Además, el liderazgo de la F.R.A. entendía los problemas infranqueables que Armenia enfrentaba. Los sistemas social, económico, político y judicial bajo los cuales los armenios habían vivido durante los pasados 70 años eran bien conocidos por los líderes de la F.R.A. La implosión política de la Unión Soviética representó un fracaso completo de este mal concebido experimento bolchevique en ingeniería socio-económica, que resultó en un colapso inmediato y total de la economía de Armenia, acompañado por caos social y político.
La F.R.A., tras haber estado en Armenia por menos de siete años antes de apoyar al candidato Kocharián y luego a su administración, aún no tenía un programa creíble para tratar la situación acuciante del trabajador y su familia. Y sin haber desarrollado una base de poder significativa, el partido no podía abogar agresivamente por un cambio ni influir en favor de un cambio en cualquier administración que apoyara. ¿Cómo esperaba la F.R.A. proponer su mensaje revolucionario de igualdad, oportunidad y justicia al alinearse con partidos políticos triviales?
Al haber sido un partido político anti-comunista basado en el exterior durante los 70 años previos, los líderes de la F.R.A. también eran “extranjeros”. La ventaja política y económica  la detentaban  quienes habían ocupado posiciones en el sistema económico y político soviético. ¿Era razonable suponer que estos “insiders” y apparatchiks iban a desvanecerse súbitamente detrás del telón de fondo? ¿O que el liderazgo de la F.R.A. (apoyado por tashnagtsagán locales), con sus credenciales revolucionarias aún intactas, sería genuinamente bien recibido y al partido le sería permitido competir en un campo de juego sin obstáculos? ¿Es una crítica extrema decir que los valores que definen a la F.R.A. no definían a las administraciones que el partido apoyó?
Al apoyar a Kocharián y luego al Partido Republicano gobernante del presidente Serge Sarkisián, el mensaje revolucionario de justicia social permaneció sofocado. Durante este tiempo la F.R.A. no consiguió articular una agenda que resonara en el trabajador y su familia. Sólo en tiempo de descuento la F.R.A. retiró su apoyo con el tema de los protocolos. No se puede probar concluyentemente si el fracaso del rapprochement armenio-turco se debió a la oposición pública de la F.R.A. en Armenia y la Diáspora, a que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se dio cuenta de que el gambito no estaba resultando como lo había previsto, o como resultado de una reacción más perspicaz de Sarkisián frente a las condiciones en evolución. Los tres pueden haber desempeñado un rol en el descarrilamiento de la ratificación de los protocolos por ambas partes. Sin embargo, en el momento en que la F.R.A. quebró lanzas con la administración sobre el embrollo de los protocolos, el daño ya estaba hecho. La F.R.A. no podía alegar que estaba libre de culpas de las condiciones económicas perturbadoras que continuaban aquejando al trabajador armenio. Más aún, había fracasado en el desarrollo de su mensaje histórico como partido revolucionario. Debe notarse que el partido retiró su apoyo a la administración Sarkisián sobre un asunto de política exterior. No había cuestiones serias de política doméstica que pudieron haber  garantizado una respuesta similar.
Hasta que pueda expandir de manera significativa su influencia entre los trabajadores, la F.R.A. seguirá siendo un partido político marginal. Actualmente la F.R.A. tiene 16 de los 131 escaños en el Parlamento. Vahán Hovannisián, el candidato presidencial de la F.R.A. en las elecciones de 2008, obtuvo algo más del 6% de los votos. Para que la F.R.A. expanda su influencia, el partido debe desarrollar un programa relevante de legislación comunicado de manera enérgica y efectiva al electorado armenio. El votante no solamente debe comprender que busca alcanzar la F.R.A.-Tashnagtsutiún, sino que también debe creer que el partido puede cumplir lo que proponer.
Decir que el electorado es cínico es una subestimación. No se puede negar que la F.R.A. enfrenta obstáculos significativos, pero, ¿qué partido portador de un mensaje revolucionario que desafía el status quo no confronta una oposición política seria y el escepticismo del votante? El fracaso de la administración en tratar los problemas existentes no tiene la contrapartida de un vigoroso ataque de la F.R.A. dentro y fuera del Parlamento. Las preocupaciones domésticas y no las  cuestiones de política exterior manejarán la agenda de la próxima ronda de elecciones (parlamentarias en 2012 y presidenciales en 2013). No puede continuar siendo un partido dependiente exclusivamente de su “electorado” diaspórico. Hay un electorado haygagán (armenio) que debe tomarse en consideración. El liderazgo debe advertir que continuar con el énfasis en temas de política exterior (Hai Tad) no sólo debilita su mensaje revolucionario de igualdad, oportunidad y justicia, sino que perjudica el fortalecimiento de la competitividad de la F.R.A. como partido político doméstico.
Nadie debiera cuestionar la necesidad de cambiar el sistema existente en Armenia o el rol dominante que la F.R.A. debiera tener en este cambio. Observar que la F.R.A. no parece tener el fervor, la pasión o la concentración para clamar con pleno derecho que es el partido revolucionario de sus antecesores, ¿significa ser demasiado crítico? El partido no ha conseguido montar un ataque vigoroso y sostenido contra el sistema oligárquico que beneficia a unos pocos y ahoga el bienestar de los ciudadanos de Armenia, a la vez que limita su potencial futuro.
El éxodo de hombres y mujeres de Armenia para hallar empleo en otros países es una catástrofe social. Los envíos de dinero nunca pueden compensar el fracaso del gobierno en la promoción de la expansión económica y la creación de fuentes de trabajo. Los recursos naturales y humanos de Armenia aún permanecen sin desarrollo pleno. Es ilusorio esperar que los incrementos publicados del Producto Bruto Interno (PBI) o las tasas de crecimiento económico positivo sean indicadores confiables en una oligarquía de que el bienestar del trabajador y su familia está mejorando.
La formación familiar, las tasas de natalidad en declinación y la emigración de jóvenes están contribuyendo a un descenso anual alarmante en la población que está paralizando el desarrollo de Armenia y creando una población más vieja en constante crecimiento por la que hay que velar. Estos son problemas nacionales serios que están siendo ignorados. Echar la culpa de los problemas económicos de Armenia a la frontera cerrada con Turquía (que, francamente, es bastante porosa) es una distracción para algunos.
La fundación de la segunda república armenia libre e independiente debió haber iniciado el período más productivo en la historia de la F.R.A. El 20° aniversario de la fundación de la República de Armenia se celebró recientemente. Dado su rol ejemplar con respecto a Karabagh, ¿qué iniciativas domésticas puede celebrar la F.R.A. en estos mismos 20 años?
El partido se ha dejado cooptar por un sistema que es anatema para los principios y la filosofía del Tashnagtsutiún. ¿Dónde está la visión que determina los objetivos del partido para el futuro? ¿Dónde está la pasión para alcanzar estos objetivos? ¿Y dónde está el altruismo que coloca esa misión por encima de la ganancia personal? Estos son los atributos sine qua non del liderazgo y de aquéllos en las filas de cualquier partido con un mensaje revolucionario. ¿Dónde está la determinación obstinada de desafiar a la administración en los temas domésticos, donde es políticamente vulnerable? ¿Dónde está el compromiso de crear un sistema beneficioso para todos los armenios sin distinción de edad, enfermedades, talento o intelecto? ¿Dónde está la Federación Revolucionaria Armenia de nuestros padres?
“The Armenian Weekly” (13 de diciembre de 2011)

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