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12.2.12

Tel-Aviv debe ir mas alla de monopolizar el genocidio


Ara Khatchadourián
Traducción de Vartán Matiossián

Cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, dijo que “los intentos de convertir los conflictos y masacres en Africa, Asia y los Balcanes en otro Holocausto son inaceptables” y que “desde su establecimiento, Israel se ha opuesto a la aplicación del término Holocausto a otra guerra o tragedia”, reveló una realidad fea e ignorante que ha guiado a ciertos líderes israelíes. (*)
Renacido de las cenizas del Holocausto, Israel debió haber sido el primer país en reconocer adecuadamente los acontecimientos de 1915 como genocidio. Sin embargo, así como Lieberman censura que “hoy los incidentes históricos se han convertido en disputas políticas; es por esto que no considero correcto que Israel trate este [el Genocidio Armenio] tema”, el gobierno israelí ha hecho parte de su política ignorar el Genocidio Armenio frente a sus intereses regionales POLITICOS, es decir, su alianza non-sancta con Turquía.

El aserto de Lieberman de que Israel tiene un monopolio sobre la inhumanidad del hombre hacia el hombre es una falta de respeto y una rebaja del sufrimiento y el destino de los millones de víctimas de genocidio, sean armenias, ruandesas o sudanesas. También va en contra de todas las convenciones internacionales sobre prevención de tales actos, de las cuales Israel es una signataria. Más aún: las declaraciones de Lieberman pueden caracterizarse como negación, lo que implica complicidad y la perpetuación del ciclo de genocidio.
En diciembre se produjo un debate sin precedentes en el Knesset de Israel, donde líderes de ambos partidos afirmaron la necesidad de reconocer el Genocidio Armenio por parte de Israel. Esto coincidió –o indujo—a importantes publicaciones y defensores de los derechos humanos israelíes a, como el director del Instituto de Holocausto y Genocidio de Jerusalén, Israel Charny, dijo apropiadamente, “poner fin a esta charada y reconocer totalmente el Genocidio Armenio”.
En el mismo evento del Knesset, los representantes del ministerio de Relaciones Exteriores de Israel insistieron en la sólida negación del genocidio de Tel-Aviv al decir: “En este momento, un reconocimiento de este tipo puede tener implicaciones estratégicas muy graves.. Nuestras relaciones con Turquía hoy son tan frágiles y tan delicadas que no hay espacio para llevarlas a cruzar la línea roja”. ¿No es esta una politización de acontecimientos históricos?
Este peligroso juego semántico sólo envalentona a Turquía y sus similares para continuar sus políticas y fortalecer su campaña premeditada y planeada de negación, que también le permite causar estragos entre sus minorías hoy y perseguir una política de sofocar a quienes se oponen a sus doctrinas.
Israel debe superar las creencias retorcidas de Lieberman de que Israel ha monopolizado el mercado de ser víctima de un esfuerzo sistemático de aniquilar una raza entera. Tal monopolio no existe en el mundo y los semejantes de Avigdor Lieberman sólo incitan el odio al hacer tales declaraciones.
Lieberman debería recordar que tal sensación de derecho alimenta sentimientos supremacistas que fueron la piedra angular del plan de Hitler que eventualmente se conoció con el nombre de Holocausto.

“Asbarez”, 8 de febrero de 2012

(*) Estos son los párrafos salientes de las declaraciones de Lieberman, citados por la Agencia de Prensa de Azerbaiján: “Desde su establecimiento, Israel se ha opuesto a la aplicación del término Holocausto a otra guerra o tragedia. La tragedia del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial está más allá de toda comparación con cualquier otra tragedia. Los intentos de convertir los conflictos y masacres en Africa, Asia y los Balcanes en otro Holocausto son inaceptables. Ningún país, excepto Francia, ha reconocido el Genocidio Armenio por ley. Hoy, los incidentes históricos se han convertido en disputas políticas. Esta es la razón por la que no considero correcto que Israel enfrente este problema” (N. del T.)
 

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